Comprar una entrada para la Casa Batlló es más confuso de lo que debería, y no por mala fe: es que el sistema tiene dos ejes distintos que en la web se presentan como si fueran alternativas. Por un lado hay cuatro niveles de visita, con nombres de metal. Por otro hay experiencias con horario propio, que son productos separados. Entender que son dos cosas y no una resuelve el ochenta por ciento de las dudas.
Los cuatro niveles, y qué añade cada uno
| Nivel | Qué añade respecto al anterior |
|---|---|
| Blue | Audioguía con banda sonora, Piso Noble, desván, escaleras y atrio, y la sala inmersiva. Sin azotea |
| Silver | La azotea, con las chimeneas de trencadís y el tejado de escamas |
| Gold | Realidad aumentada, la cúpula de espejos, la habitación del portero y la residencia privada de los Batlló |
| Platinum | Las mismas salas que Gold, con las condiciones de acceso más flexibles |
Si solo vas a leer una línea de esta página, que sea esta: el nivel Blue no sube a la azotea. El tejado de escamas y las chimeneas de cerámica son la imagen por la que la mayoría de la gente elige esta casa, y entran a partir de Silver. Es el error de compra más caro que se puede cometer aquí, porque no tiene arreglo una vez dentro.
Las experiencias con horario propio
Ojo con esta
La visita nocturna tampoco sube al tejado
La visita nocturna se hace con el edificio iluminado y termina con una copa de cava, y tiene su gracia. Pero la azotea no está incluida, cosa que sorprende a mucha gente que la reserva pensando justo en ver el tejado de noche. Si el tejado es tu prioridad, es la fórmula equivocada.
- Visita general, durante todo el horario de apertura. Es la que se declina en los cuatro niveles.
- Visita nocturna, en la franja de la noche, con iluminación especial y consumición. Sin azotea.
- Antes de la apertura: una entrada de primera hora, pensada para ver la casa con poca gente. Es la mejor opción si viajas en temporada alta.
- Visita con desayuno en la planta alta: dura unas dos horas y sí incluye la azotea. Es la más cara de todas.
- Cada temporada hay además conciertos, exposiciones temporales y juegos de búsqueda por el edificio. Cambian, así que hay que mirarlos el mismo mes.
Quién paga menos
| Quién | Qué paga |
|---|---|
| Hasta 12 años cumplidos, acompañados de un adulto | Gratis |
| De 13 a 17 años | Reducida. Hasta los 15 hay que ir acompañado |
| Estudiantes con carné, de cualquier país y cualquier edad | Reducida |
| A partir de 65 años | Reducida |
| Personas con discapacidad acreditada | Reducida |
| Niños hasta 12 años | La tableta de realidad aumentada es gratuita, sea cual sea el nivel |
La reducción de estudiantes es de las más generosas de Barcelona: vale con cualquier carné de estudiante, sin límite de edad y de cualquier país. Si estás estudiando algo, aunque tengas cuarenta años, llévalo.
Con niños
Esta es de las pocas casas del Paseo de Gracia donde ir con niños sale bien de precio y bien de tiempo. Los menores hasta 12 años cumplidos entran gratis siempre que vayan acompañados de un adulto, y no hay que sacarles ningún tipo de entrada aparte. De 13 a 17 años pagan tarifa reducida, y hasta los 15 tienen que ir acompañados; a partir de los 16 pueden entrar solos, aunque sigan pagando menos.
El dato que casi nunca se cuenta, y que ahorra dinero de verdad, es este: la tableta de realidad aumentada es gratuita para todos los niños de hasta 12 años, sea cual sea el nivel de entrada. La realidad aumentada figura como prestación del nivel Gold, y muchas familias dan por hecho que hay que subir de nivel para que el niño la tenga. No hace falta: los adultos pueden comprar el nivel que quieran y el niño recibe la tableta igual. Es, con diferencia, la parte de la visita que mejor funciona a esa edad, porque enseña las habitaciones amuebladas como estaban y convierte el recorrido en algo más parecido a un juego que a un museo.
Antes de entrar
Nueve máscaras a la altura de la acera
Los balcones de hierro tienen dos huecos que se leen como ojos y una franja que hace de boca, y se ven enteros desde la calle sin pagar nada. Es la mejor manera de empezar la visita con un niño: contarle que la casa tiene caras, dejar que las cuente — son nueve — y entrar después a buscar el lomo del dragón en el tejado.
Dos cosas prácticas antes de subir. Los carritos de bebé no entran en el recorrido, aunque se dejan en la entrada: con un niño que aún no anda, hay que contar con llevarlo en brazos o en mochila portabebés durante la hora y cuarto larga que dura la visita. Y no hay consigna para maletas, así que el día de llegada o de salida no es buen día para esta casa. A favor juegan la duración — una hora y cuarto es justo lo que aguanta la paciencia media de un niño — y los ascensores, que hacen accesible todo el recorrido, azotea incluida.
Aquí no hay días gratis, y está escrito
Es una de las búsquedas más frecuentes y la respuesta es corta. La Casa Batlló se declara una institución privada que no participa en ninguna jornada de puertas abiertas. No hay primer domingo de mes, ni Nit dels Museus, ni Santa Eulàlia. Es el único de los grandes monumentos gaudinianos que lo dice explícitamente por escrito, y conviene saberlo antes de planificar un fin de semana en torno a una fecha.
La única obra de Gaudí en Barcelona con días de entrada libre para cualquiera es el Palau Güell, que gestiona la Diputación. Si buscabas ahorrar, es ahí donde hay que mirar.
Cómo funciona la reserva
Se compra online con franja horaria asignada. Hay quince minutos de tolerancia si llegas tarde, y una regla poco habitual que sorprende a mucha gente: tampoco se entra antes de la hora. Presentarse con media hora de adelanto no sirve de nada, salvo para esperar en la calle. La visita dura alrededor de una hora y cuarto.
Dos advertencias prácticas que se agradecen antes y no después:
- No hay consigna para maletas. La casa lo dice sin rodeos: deja el equipaje en el alojamiento. Si llegas o te vas ese día, hay que resolverlo por otro lado.
- Los carritos de bebé no entran en el recorrido, aunque se pueden dejar en la entrada. Con niños pequeños hay que contar con llevarlos en brazos o en mochila.
- Los trípodes están prohibidos, como en el resto de casas de Gaudí, y el uso comercial de las fotografías necesita autorización.
Accesibilidad
Es el mejor de los monumentos gaudinianos en este punto, y merece decirse porque suele darse por perdido. La casa declara accesible todo el recorrido, azotea incluida, con dos ascensores de uso prioritario para quien lo necesita. Ni la Sagrada Família, ni La Pedrera, ni el Palau Güell llegan a tanto: en los tres hay partes altas excluidas.
Cuándo ir, y qué mirar a cada hora
La fachada da al Paseo de Gracia, es decir mira aproximadamente al oeste. Por la mañana está a la sombra y los discos cerámicos se apagan; a partir del mediodía y sobre todo a media tarde el sol le da de lleno y el vidrio empieza a devolver luz. Si vienes solo a fotografiar la fachada desde la calle, y no cuesta nada, ve por la tarde.
Para el interior vale la lógica contraria: el patio de luces funciona mejor con el sol alto, hacia el mediodía, cuando la luz cae vertical por el lucernario. Y si viajas entre mayo y octubre, o en septiembre, que es el mes de más cruceros, la entrada de primera hora es dinero bien gastado.
Cómo se compara con las otras casas del Paseo de Gracia
En quinientos metros de paseo hay tres casas que se visitan por dentro, y no enseñan lo mismo. Conviene saberlo antes de comprar, porque casi nadie hace las tres y la elección condiciona lo que se lleva de Barcelona.
La Casa Batlló es la más escenográfica y también la más corta: una hora y cuarto de fachada, patio azul, desván y azotea, con iluminación, sonido y realidad aumentada. Sale de ella con imágenes en la cabeza. Lo que no da es la vida cotidiana: aquí no se ve cómo se habitaba una casa así, porque las salas están montadas para el recorrido.
Eso es exactamente lo que ofrece La Pedrera, a poco más de quinientos metros por la misma acera: un piso amueblado como se vivía en 1910, con la cocina, los dormitorios y los objetos de la época, más un desván de 270 arcos de ladrillo que es la mejor lección de estructura que dejó Gaudí en un edificio de viviendas. Es una visita más larga y más explicativa, y la azotea de los guerreros con casco no decepciona a nadie.
Y luego está la Casa Amatller, pared con pared con la Batlló, que no es de Gaudí sino de Josep Puig i Cadafalch, y que se visita solo con visita guiada, en grupos pequeños y con horarios contados. Eso la convierte en la más tranquila de las tres y también en la que hay que reservar con más antelación, porque las plazas son limitadas. Si ya has visto dos casas de Gaudí y quieres entender contra quién competía, es esta.
| Casa | Qué la distingue | Arquitecto |
|---|---|---|
| Casa Batlló | La fachada, el patio azul y la azotea. La más escenográfica y la más corta: una hora y cuarto | Antoni Gaudí |
| La Pedrera (Casa Milà) | Un piso amueblado como se vivía en 1910 y un desván de 270 arcos de ladrillo | Antoni Gaudí |
| Casa Amatller | En la misma manzana y no es de Gaudí. Se visita con visita guiada | Josep Puig i Cadafalch |
Resumido en una frase: quien solo pueda entrar en una elige entre la fachada y el edificio. Si lo que quieres es la imagen — el dragón, las chimeneas, el azul —, es la Casa Batlló. Si lo que quieres es entender cómo se vivía y cómo se sostenía una casa de Gaudí, es La Pedrera. Y si vas a estar dos días en Barcelona, caben las dos la misma tarde, porque están en la misma acera.
A cinco minutos a pie
La Pedrera está a poco más de quinientos metros por la misma acera. Son las dos únicas obras de Gaudí que se encadenan sin coger nada.
Preguntas frecuentes
¿Qué entrada incluye la azotea?
¿Pagan entrada los niños?
¿Hay algún día gratis?
¿Puedo entrar antes de mi hora si llego pronto?
¿Hay consigna?
¿Cuánto dura la visita?
¿Casa Batlló o La Pedrera?
¿Es accesible en silla de ruedas?
¿Sirve el carné de estudiante extranjero?
Datos verificados el. Niveles de entrada, experiencias, reducciones y normas de acceso: casabatllo.es, secciones de entradas y preguntas frecuentes.