Todas las fichas describen Bellesguard como «el edificio más gótico de Gaudí», y todas lo explican igual: que atravesaba una etapa neogótica. Es una explicación de estilo para una decisión que no fue de estilo. La razón está debajo del suelo.
En este terreno estuvo la torre donde Martí l'Humà se instaló en 1408. El nombre viene de una carta suya: «una torra a la qual havem mes nom bell esguard». Aquí recibió en 1409 la noticia de que su único hijo heredero había muerto, y aquí mismo, ese mismo año, se casó con Margarida de Prades, con el antipapa Benedicto XIII oficiando y Vicent Ferrer presente. Murió en 1410 sin sucesión, y con él se acabó la casa de Barcelona.
Así que lo gótico de esta casa no es un traje. Es una cita. Gaudí no vistió de medieval un chalé de las afueras: construyó en el punto donde se había extinguido una dinastía y lo dijo con el edificio, con las almenas, con la torre y con un escudo que se lee desde la puerta. Es una decisión narrativa, y por eso funciona incluso para quien no sepa nada de arcos.
No construyó sobre el castillo, construyó al lado
Otro matiz que casi nadie recoge. Gaudí no levantó la casa encima de las ruinas: la puso al lado y conservó lo que quedaba. Se mantuvieron partes de la muralla y dos torres defensivas en la puerta de entrada, de modo que quien llega pasa entre restos del siglo XV antes de ver nada del siglo XX. De la integración de las ruinas se encargó Joan Rubió i Bellver, que trabajó con Gaudí entre 1893 y 1905.
La obra va de 1900 a 1909, con remates de Domènec Sugrañes hasta 1916. Y hay un elemento que se olvida siempre porque no se ve desde la casa: el viaducto de 1906-1908, proyectado por Gaudí, ejecutado por Rubió y terminado por Jujol, con diez columnas inclinadas en forma de pata de elefante. Esa solución se volvería a usar poco después en los viaductos del Park Güell.
Quién la encargó, y quién firmó por ella
La comitente fue Maria Sagués i Molins (1835-1907), viuda de Jaume Figueras, comerciante de pastas alimenticias con tienda en la Rambla 83. El rótulo de aquel negocio, «Antigua Casa Figueras», sigue en la Rambla: hoy es la pastelería Escribà, y pasa por delante de él muchísima gente que nunca relacionará ese escaparate con la casa de la montaña.
Antes de ella la finca había tenido otro dueño, y aquí está el mejor dato de toda esta página. En 1888 la compró el obispo Joan Baptista Grau i Vallespinós, es decir, el hombre que había encargado a Gaudí el Palacio Episcopal de Astorga. A su muerte, los herederos fiduciarios la vendieron a Maria Sagués por 65.000 pesetas.
Y hay más. La escritura de compraventa, del 12 de junio de 1900, la firmó Gaudí en nombre de la viuda, porque ella no sabía escribir. La mujer que pagó una de las obras más singulares de la arquitectura catalana no podía estampar su propio nombre en el papel que la compraba. Consta en la monografía de Bassegoda, página 440.
Un apunte de fechas, porque también circula mal: Maria Sagués murió en 1907, no en 1923. Es decir, dos años antes de que la obra terminara. Y el edificio está protegido con el nombre de «Casa Figueras», el apellido de un marido que llevaba muerto trece años cuando empezaron las obras.
De un rey sin heredero a una casa que se puede visitar
Doce fechas, quinientos años y dos dueños que no llegaron a verla como es hoy.
Los orígenes
1408
El rey se instala
Martí l'Humà se establece en la torre. El nombre sale de una carta suya: bell esguard, buena vista.
1409
Una boda y una muerte
Aquí recibe la noticia de la muerte de su único heredero, y aquí se casa con Margarida de Prades.
1410
Se acaba una dinastía
Muere sin sucesión y con él termina la casa de Barcelona.
1888
La compra un obispo
Joan Baptista Grau i Vallespinós, el mismo que encargó a Gaudí el Palacio Episcopal de Astorga.
El crecimiento
1900
Gaudí firma por la viuda
El 12 de junio, Maria Sagués compra la finca por 65.000 pesetas. Firma Gaudí en su nombre porque ella no sabe escribir.
1907
Muere la comitente
Dos años antes de que la casa esté terminada.
1909
El edificio, acabado
En el escudo de la entrada quedan grabados 1409 y 1909, la boda del rey y el final de la obra.
1916
Los remates de Sugrañes
Domènec Sugrañes termina los detalles que Gaudí dejó pendientes.
1944
Una clínica oncológica
La compra el doctor Lluís Guilera, que instala aquí una clínica del cáncer tras ser apartado del Hospital de Sant Pau.
1969
Monumento, con otro nombre
El decreto del 24 de julio la protege como Casa Figueras.
Hoy
2005
La UNESCO dice que no
España la presenta con otras once obras e ICOMOS la deja fuera.
2013
Se puede entrar
Abre al público en septiembre. Es la última de las ocho grandes obras gaudinianas en hacerlo.
Un prisma de paredes rectas
La planta es un cuadrado de 15 × 15 metros. El edificio mide 19,5 metros de altura y la torre octogonal, con la cruz de cuatro brazos encima, llega a 33 metros en total. Por dentro, el desván es una sucesión de arcos parabólicos lobulados de ladrillo, que es la parte que sorprende a quien sube esperando un castillo y se encuentra una estructura que parece la caja torácica de un animal.
Por fuera
El prisma, la torre y la cruz
Un volumen prismático de muros planos rematado con almenas, y encima la torre octogonal con la aguja y la cruz de cuatro brazos. Es la prueba a la vista de que Gaudí también construía recto.
La casa mide 19,5 metros; hasta la cruz se cuentan 33. Trece metros y medio de este edificio son remate.
Esas paredes rectas sirven para desmontar uno de los tópicos más repetidos sobre Gaudí. Que ningún edificio suyo tiene líneas rectas es falso, y Bellesguard es la prueba más visible: es un volumen prismático de muros planos. La Casa Botines, el palacio de Astorga y el colegio de las Teresianas son igual de rectos. Y las superficies regladas, que son la marca de la casa de Gaudí, están generadas por definición por una recta que se mueve. El asunto está explicado con más calma en El método Gaudí.
En Bellesguard hay cosas que todavía no sé por qué se sostienen.
Dos detalles más que se leen desde la puerta. En el portal está la inscripción «Ave Maria puríssima, sens pecat fou concebuda». Y sobre la entrada hay un escudo con dos cifras: 1409 y 1909. La boda del rey y el final del edificio, quinientos años exactos, puestos en la misma piedra. Es la firma de todo el planteamiento de la casa en dos números.
La candidatura de 2005 que ICOMOS tumbó
En 2005 España presentó doce obras de Gaudí para ampliar la inscripción de 1984 en la lista del Patrimonio Mundial. ICOMOS, que es el organismo que evalúa las candidaturas culturales, aceptó cuatro: Casa Vicens, Casa Batlló, la cripta de la Colònia Güell y la cripta con la fachada del Nacimiento de la Sagrada Família. Rechazó las ocho restantes, y también los criterios (iii) y (vi) que España había propuesto.
La Convención no pretende garantizar la protección de todos los bienes de gran interés, sino solo de una lista selecta de los más destacados.
Es una respuesta dura pero no arbitraria, y explica por qué la mitad de las obras de Gaudí no están en la lista: no es que sean menores, es que la Convención no fue pensada para inventariar todo lo bueno. Conviene saberlo antes de leer una ficha que presente Bellesguard como Patrimonio Mundial, porque no lo es.
| Obra | Dónde | Años |
|---|---|---|
| Pavellons de la Finca Güell | Barcelona | 1884-1887 |
| Col·legi de les Teresianes | Barcelona | 1888-1889 |
| Casa Calvet | Barcelona | 1898-1900 |
| Torre Bellesguard | Barcelona | 1900-1909 |
| El Capricho | Comillas, Cantabria | 1883-1885 |
| Palacio Episcopal | Astorga, León | desde 1889 |
| Casa Botines | León | 1891-1893 |
| Intervención en la catedral | Palma de Mallorca | 1903-1914 |
Las otras obras que quedaron fuera
Cuatro de las ocho rechazadas están en Barcelona, y tres se pueden ver hoy mismo desde la calle.
Dos advertencias antes de ir
La primera es una ausencia. De esta casa no hay cifra de visitantes. El monumento no está censado por el observatorio turístico de la ciudad, así que no existe un número publicable. Todas las demás páginas de esta web dan uno; esta no puede, y prefiero decirlo a estimarlo. Cualquier cifra que encuentre por ahí sobre Bellesguard no sale de una estadística oficial.
La segunda es más práctica y afecta a mucha gente. El interior no es accesible en silla de ruedas. La web oficial lo dice sin rodeos: los visitantes deben poder subir y bajar escaleras. Es el único de los ocho monumentos gaudinianos que lo formula así de claro, y hay que agradecérselo, porque presentarse allí sin saberlo sería mucho peor.
Sobre las entradas, es el monumento menos estructurado del grupo: dos fórmulas, audioguía y visita guiada, sin niveles ni combinados. La entrada es gratuita hasta los 8 años, que es el umbral más bajo de los ocho, y hay reducida para menores de 18 y para pensionistas. Los precios se consultan en la web oficial.
Se visita con entrada desde septiembre de 2013, la más tardía en abrir de todas las grandes obras de Gaudí, por iniciativa de Anna Mollet, bisnieta de la familia que compró la casa en 1944. Aquel comprador, el doctor Lluís Guilera, era oncólogo y no ginecólogo, como se lee a veces: dirigía el Servicio de Cáncer del Hospital de Sant Pau e instaló aquí una clínica oncológica después de que la depuración franquista le impidiera seguir por su catalanismo. Sobre quién es hoy el propietario las fuentes no coinciden, así que esta página no lo afirma.
Preguntas frecuentes
¿Por qué la Torre Bellesguard parece un castillo?
¿Quedan restos del castillo medieval?
¿Quién mandó construir la casa?
¿Cuánta gente visita la Torre Bellesguard?
¿Es accesible en silla de ruedas?
¿Por qué no está en la lista de la UNESCO?
¿Es verdad que ningún edificio de Gaudí tiene líneas rectas?
Datos verificados el. Historia del solar, medidas y normas de visita: bellesguardgaudi.com. Escritura de 1900 y firma de Gaudí: Bassegoda, monografía de 1989, p. 440. Candidatura: decisión 29 COM 8B.47 de la UNESCO.