La primera piedra de la Sagrada Família se colocó el 19 de marzo de 1882. Ciento cuarenta y cuatro años después el templo sigue sin estar terminado, y eso lo convierte en una rareza: es la obra en construcción más antigua de Europa que todavía se levanta con el proyecto original. La pregunta que casi todo el mundo se hace, por qué tarda tanto, tiene una respuesta que no está en la arquitectura sino en el dinero.
La Sagrada Família es un templo expiatorio. Esa palabra, que suena a tecnicismo religioso, es la clave de todo: un templo expiatorio se levanta únicamente con limosnas, sin dinero público y sin dinero de la diócesis. Durante décadas el ritmo de las obras dependió literalmente de cuánto se recaudaba ese año. Hoy depende de las entradas de los visitantes, que es la misma lógica con otra fuente. Jordi Faulí, el arquitecto que dirige la obra desde 2012, lo resume así: «la construcción de la Sagrada Família depende de la gente».
Antes de Gaudí: un librero, una revista y un solar
El templo no lo encargó un obispo ni un rey. Lo empujó un librero de Barcelona, Josep Maria Bocabella, que en 1866 fundó la Asociación Espiritual de Devotos de San José y una revista para difundirla. La asociación creció hasta reunir 600.000 socios, y con sus donativos compró el terreno: 12.800 metros cuadrados en Sant Martí de Provençals, entonces un municipio independiente en las afueras, por 172.000 pesetas. La escritura es del 31 de diciembre de 1881.
El primer arquitecto fue Francisco de Paula del Villar, arquitecto diocesano, y su proyecto era un neogótico de manual: ventanales ojivales, contrafuertes, arbotantes por fuera y un campanario afilado. Se empezó por la cripta, bajo el ábside. El proyecto duró poco más de un año. Villar dimitió en 1883 y la documentación oficial da como causa unas «divergencias de carácter técnico, relativas al coste de los materiales», que es la manera educada de decir que no se entendía con quien pagaba.
1883: el arquitecto que lo cambió todo
El encargo se ofreció primero a Joan Martorell, que lo rechazó y recomendó a un antiguo colaborador suyo. Así llegó Antoni Gaudí, con 31 años y apenas cinco de ejercicio profesional. Nadie podía saberlo entonces, pero acababa de aceptar el trabajo del resto de su vida.
Lo primero que hizo fue rehacer lo que ya estaba en marcha. En la cripta de Villar subió las bóvedas, cambió los capiteles austeros por otros de inspiración vegetal, amplió los ventanales y mandó excavar un foso alrededor para que entraran luz y aire, un detalle que hoy pasa desapercibido y que explica por qué la cripta no parece un sótano. También suprimió la escalera central de bajada y la sustituyó por dos escaleras de caracol laterales, para dejar despejado el altar. Del proyecto neogótico original no sobrevivió casi nada.
Cuarenta y tres años, una torre
Gaudí trabajó en el templo entre 1883 y 1926. En 1891 empezaron las obras de la fachada del Nacimiento, la que da a la calle Marina, y en 1914 renunció a todos los demás encargos para dedicarse solo a esto. Los últimos años vivió prácticamente dentro del taller de la obra, y en noviembre de 1925 se trasladó a vivir allí del todo, a un cuarto con una cama.
Lo único que vio acabado
Un campanario de dieciocho
De las dieciocho torres previstas alcanzó a ver terminada una: el campanario dedicado al apóstol Bernabé, en la fachada del Nacimiento, acabado en 1925. No fue mala suerte, fue una decisión. Sabiendo que no le daría tiempo a terminar, Gaudí decidió construir en vertical, para que la parte que él levantara sirviera de modelo a los arquitectos que vinieran después. Por eso hay una torre entera y no medio templo a ras de suelo.
Mi cliente no tiene prisa.
1926: el tranvía
El 7 de junio de 1926, a media tarde, un tranvía atropelló a Gaudí en el cruce de la Gran Via con Bailèn. Iba caminando hacia la iglesia de Sant Felip Neri, como cada día. Vestía ropa vieja y no llevaba documentación encima, así que lo tomaron por un indigente y tardó en recibir atención: lo llevaron primero a la casa de socorro de la Ronda de Sant Pere y después al Hospital de la Santa Creu. A quien proponía trasladarlo a una clínica le respondió que su sitio estaba allí, entre los pobres. Murió tres días después, el 10 de junio de 1926, con 73 años. El entierro, el día 12, cruzó media Barcelona, y fue sepultado en la cripta del templo que había construido.
1936: el fuego que casi borra el proyecto
Diez años más tarde, durante los primeros días de la Guerra Civil, el taller de la Sagrada Família fue asaltado e incendiado. Conviene ser preciso con lo que pasó, porque se cuenta mal a menudo: los planos y las fotografías ardieron; las maquetas de yeso no se quemaron, se destrozaron. La diferencia decide el resto de la historia. Un plano quemado desaparece; una maqueta rota deja fragmentos.
Que la obra pudiera continuar se debe a dos cosas que ocurrieron casi por casualidad. La primera es que Francesc de Paula Quintana, colaborador de Gaudí, bajó entre los escombros a recoger, limpiar de hollín y clasificar miles de fragmentos de yeso, con los que se reconstruyeron buena parte de los modelos. La segunda es que, en los diez años transcurridos entre la muerte de Gaudí y el incendio, los colaboradores habían publicado los planos más importantes. Lo que ardía en el taller ya estaba impreso en otra parte.
De ahí viene una consecuencia que sigue viva: el taller de modelistas de la basílica trabaja todavía con el método de Gaudí, con maquetas de yeso y superficies regladas, ahora con diseño paramétrico e impresión 3D. La fuente del proyecto no es el dibujo, es el modelo.
Los arquitectos que vinieron después
La pregunta incomoda pero es legítima: ¿cuánto de lo que se ve hoy es de Gaudí? La respuesta honesta es que la cripta, el ábside, la fachada del Nacimiento y un campanario son suyos; el resto lo levantaron ocho equipos distintos a lo largo de un siglo, interpretando maquetas rotas y planos publicados. La UNESCO, de hecho, solo inscribió la cripta y la fachada del Nacimiento. Esta es la sucesión, con lo que se construyó en cada tramo.
| Director de obra | Periodo | Qué se levantó en esos años |
|---|---|---|
| Francisco de Paula del Villar | 1882-1883 | El arranque de la cripta, con un proyecto neogótico que después se abandonó |
| Antoni Gaudí | 1883-1926 | La cripta, el ábside, la fachada del Nacimiento y el campanario de San Bernabé |
| Domènec Sugranyes | 1926-1938 | Los otros tres campanarios del Nacimiento, terminados en 1930 |
| Francesc de Paula Quintana | 1939-1966 | Recuperación de los modelos, escalinata del Nacimiento, cimientos de la Pasión, museo |
| Isidre Puig i Boada y Lluís Bonet i Garí | 1966-1983 | Los campanarios de la Pasión y las fachadas de las naves laterales |
| Francesc Cardoner | 1983-1985 | Transición |
| Jordi Bonet i Armengol | 1985-2012 | Naves, bóvedas, crucero y ábside; la consagración de 2010 |
| Jordi Faulí | Desde 2012 | Las seis torres centrales y la cruz de la torre de Jesucristo |
El siglo XXI: las torres
La última etapa es la que ha cambiado la silueta de Barcelona. El 7 de noviembre de 2010, Benedicto XVI dedicó el templo al culto y lo declaró basílica menor. Conviene retener el título: la Sagrada Família nunca ha sido una catedral, y la catedral de Barcelona es otra iglesia, la de la Santa Creu i Santa Eulàlia, en el casco antiguo.
Después llegaron las torres centrales, una detrás de otra. La de la Virgen María, con su estrella de doce puntas, se iluminó el 8 de diciembre de 2021 a 138 metros. Las cuatro de los Evangelistas, de 135 metros cada una, se inauguraron el 12 de noviembre de 2023. Y en octubre de 2025, con la colocación del brazo inferior de la cruz, el templo llegó a 162,91 metros y superó a la Münster de Ulm, que tenía el récord de iglesia más alta del mundo desde 1890.
La pieza final se colocó el 20 de febrero de 2026: el brazo superior de la cruz, un bloque de 4,5 por 4,5 por 4,9 metros que dejó la torre de Jesucristo en sus 172,5 metros definitivos. El 10 de junio, cien años exactos después de la muerte de Gaudí, el papa León XIV presidió la misa del centenario y bendijo la torre, que se encendió esa noche por primera vez.
Ciento treinta y siete años sin licencia de obras
Este episodio es real y suele contarse como una anécdota divertida, cuando en realidad explica bastante de la relación entre el templo y la ciudad. La licencia de obras se pidió en 1885, al ayuntamiento de Sant Martí de Provençals, el municipio que Barcelona absorbió en 1897. Aquella solicitud nunca se resolvió, y durante décadas nadie la reclamó.
El asunto se cerró en 2018 con un acuerdo entre el Ayuntamiento y la Junta Constructora, y la licencia se entregó formalmente el 24 de julio de 2019. La basílica pagó 4.627.074,03 euros entre impuesto de construcciones y tasa, y se comprometió a aportar 36 millones en diez años: 22 para transporte público, 7 para estudiar un acceso directo al metro, 4 para reurbanizar las calles del entorno y 3 para el mantenimiento del espacio público. La cifra de los 137 años sale de contar desde 1882; el propio Ayuntamiento, que cuenta desde la solicitud de 1885, habla de «más de 130».
Lo que todavía falta
Con la torre de Jesucristo cerrada por fuera, hay 14 torres construidas de las 18 previstas. Faltan los cuatro campanarios de la fachada de la Gloria, que es la principal y la que Gaudí orientó hacia el mar; falta su pórtico; y faltan el baptisterio, la capilla de la Penitencia y buena parte del claustro perimetral. Los trabajos dentro de la torre siguen, y está previsto que ocupen 2027 y 2028.
Pero el obstáculo de verdad no es constructivo. Es la escalinata de la Gloria. Para salvar los cuatro metros de desnivel entre las calles Provença y Mallorca, Gaudí dibujó hacia 1916 una escalinata con un puente elevado sobre la calzada. Construirla implica derribar parte de dos manzanas entre Mallorca y Aragó, y ahí lleva atascado el proyecto desde que el Plan General Metropolitano de 1976 reservó ese paso. La Junta habla de hasta un millar de viviendas potencialmente afectadas; una hipótesis municipal que reducía la escalinata de 60 a 40 metros de ancho rebajaba los realojos a 171. Son dos cifras que miden escenarios distintos, no una contradicción. El propio presidente delegado de la Junta da por hecho que el asunto acabará en los tribunales.
Por eso la respuesta a «cuándo estará terminada» es que no hay fecha. Y no es la primera vez que se promete una: la lista de previsiones incumplidas es larga.
| Cuándo se dijo | Quién lo dijo | Fecha prevista |
|---|---|---|
| Años 2010 | Junta Constructora | 2026, centenario de la muerte de Gaudí |
| Julio de 2019 | La licencia de obras municipal | 2026, escrito en el permiso |
| 2020 | Tras la parada por la pandemia | El 2026 deja de ser posible para el conjunto |
| Noviembre de 2023 | Prensa barcelonesa | 2034 |
| Septiembre de 2025 | Esteve Camps, presidente delegado de la Junta | «Posiblemente en 10 años», con reservas explícitas |
| Junio de 2026 | Jordi Faulí, arquitecto director | «Quizá en 10 años» los campanarios de la Gloria, y «la mayor parte» del templo |
Entradas y horarios de la Sagrada Família
Qué incluye cada tipo de entrada, cómo funciona el acceso a las torres y qué conviene saber antes de reservar.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos años lleva en construcción la Sagrada Família?
¿Por qué tarda tanto?
¿Cuánto de la Sagrada Família construyó Gaudí?
¿Se perdieron los planos de Gaudí?
¿Cuándo estará terminada?
¿Es la Sagrada Família una catedral?
Datos verificados el. Cronología y cifras: Cuadernos Informativos de la Junta Constructora del Temple. Licencia de obras: Ayuntamiento de Barcelona, 24 de julio de 2019.